El fiscal pide 14 años de cárcel por el incidente del rezo en la Mezquita
El Ministerio Público concluye que un grupo de ocho turistas musulmanes de origen austríaco agredió a unos vigilantes que les pidieron que pararan de orar
Ángel Robles | Actualizado 04.02.2011 - 08:37
Dos de los jóvenes acusados por el Ministerio Fiscal.
La Fiscalía Provincial de Córdoba solicita penas que suman 14 años y nueve meses de prisión para el grupo de ocho turistas musulmanes austríacos que protagonizaron un altercado en el interior de la Mezquita-Catedral el Miércoles Santo del año pasado. El Ministerio Público los acusa de los delitos de desórdenes públicos, atentado y lesiones, pues llegaron a herir con una navaja a uno de los vigilantes de seguridad del templo.
El incidente comenzó sobre las 17:45. Según relata el Ministerio Público en su informe provisional de acusación, los acusados, que formaban parte de un grupo más amplio de unas 110 personas, entraron en la Mezquita "concertados" entre ellos por medio de walkie talkies y empezaron a orar por el rito musulmán dentro del recinto. Y ello, según el fiscal, "a sabiendas de la prohibición que les impedía llevarlo a cabo en aquel lugar", lo que determinó que uno de los vigilantes de seguridad se acercara al grupo y les indicara que debían cesar en su actividad.
Los turistas, según el fiscal, respondieron que aguardara "unos minutos" hasta que terminaran el rezo, pero el vigilante insistió. En ese momento, el líder del grupo -que el Ministerio Público identifica como Z. E. A.- se levantó de su posición y, supuestamente, le propinó un puñetazo en el rostro. Mientras tanto, el resto de los acusados sujetaban al vigilante para favorecer que Z. E. A. huyera. Los forcejeos del grupo no impidieron que el guardia se zafara y corriera tras el cabecilla, al que dio alcance antes de que consiguiera alcanzar la salida y lo retuvo en el interior del monumento.
El incidente no quedó ahí, pues en ese momento otro de los procesados -M. S. S.- se abalanzó sobre el uniformado y, esgrimiendo una navaja de unos diez centímetros de hoja, le lanzó una cuchillada en el pecho que el vigilante pudo esquivar. La hoja, sin embargo, sí le alcanzó la mano izquierda, donde sufrió una pequeña erosión entre los dedos.
Alertados del suceso el resto de vigilantes, consiguieron dispersar a la mayor parte del grupo, de ahí que sólo ocho del más de centenar de participantes en el altercado hayan sido identificado. Las actuaciones contra todos los demás han sido sobreseídas por el juez de instrucción.
Si bien la mayoría de los turistas se alejó, dentro del monumento permanecieron siete para intentar proteger al cabecilla, que estaba retenido. Y el grupo, supuestamente, agredió a un segundo vigilante que acudió en auxilio de su compañero. El trabajador resultó herido en una mano y tuvo que llevar una férula durante 23 días.
El Cuerpo Nacional de Policía llegó al fin al escenario del altercado "para restablecer el orden". La Fiscalía relata cómo mientras los agentes intentaban identificar a los allí presentes, uno de los policías conminó a uno de los encartados para que cortara su conversación a través del teléfono móvil, momento en que el procesado E. G., que en esa fecha portaba muletas debido a una lesión anterior, trató de golpear al policía con uno de los apoyos. El turista no lo consiguió y se cayó al suelo, desde donde, supuestamente, "comenzó a forcejear y lanzar patadas a los agentes".
El incidente tuvo una gran repercusión debido a la gran cantidad de personas que en ese momento había en la Mezquita-Catedral y en sus alrededores por tratarse de Semana Santa. Aunque en un principio se habló de que la Fiscalía podría incluir el delito contra los sentimientos religiosos en su escrito acusatorio, finalmente no lo recoge. Los abogados tienen que elaborar ahora los informes de defensa.
Uno de los vigilantes acusados de matar a un ladrón alega que el arma se disparó al forcejear
El hermano del fallecido, juzgado por el robo en Las Atalayas, asegura que los tiros no pudieron ser al aire porque tres les alcanzaron a ellos
Los dos vigilantes sentados de espaldas en el banquillo de la izquierda y el acusado del robo en el de la derecha ayer en el juicio. ANTONIO AMORÓS
JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ La Audiencia sentó ayer en el banquillo a los dos vigilantes de seguridad imputados por la muerte a tiros de un ladrón en el polígono de Las Atalayas en junio de 2006. Los guardas alegaron que sólo hicieron disparos intimidatorios al aire para tratar de frenar a los fugitivos, que hicieron caso omiso a sus avisos de alto y trataron de atropellarles. No obstante, uno de ellos adujo que el arma se le disparó accidentalmente cuando forcejeaba con uno de los asaltantes, el que luego murió como consecuencia de los disparos, pero no fue consciente de haberle alcanzado.
El segundo de los ladrones, hermano del fallecido, era juzgado ayer junto a los guardas acusado del robo. Éste admitió todas las acusaciones contra él y señaló que los vigilantes tiraron a dar contra ellos. "Ocho tiros y tres acabaron alcanzando a dos personas. Pues vaya unos disparos al aire", aseguró éste, de iniciales Antonio G. G. Cada uno de los agentes se enfrenta a once años de cárcel acusados de homicidio.
Los hechos ocurrieron en el Polígono de Las Atalayas sobre las 4.50 horas del 21 de junio de 2006 cuando los dos asaltantes entraron a robar en un bar tras haber empotrado un coche robado contra la cristalera del local. El personal de seguridad les sorprendió in fraganti al acudir para comprobar la alarma. Cuando trataron de huir, los dos resultaron heridos de bala. Uno de los disparos alcanzó a uno de los hermanos en la pierna, mientras que el otro perdió la vida tras recibir los impactos en el ojo y en un pulmón, éste último por la espalda. El fallecido se desplomó cuando los dos fugitivos intentaban huir en el todoterreno de uno de los guardas.
Antonio G. G. aseguró ayer que "sólo tratábamos de marcharnos" y que no trataron de atropellar a los agentes. "Quería llevar a mi hermano al Hospital", dijo. A la hora de explicar por qué no se detuvieron al darles el alto en el primer momento, aseguró que "llevo más de quince años robando y cuando alguien me dice "alto", para mi es que corra más deprisa". El acusado dijo que a los vigilantes no les hubiera costado ningún esfuerzo alcanzarles en una carrera porque tanto él como su hermano iban cojeando. "Les habíamos herido su orgullo por llevarnos su coche", dijo. Según su versión, uno de los vigilantes le hirió en la pierna y el otro fue el que disparó contra su hermano. Éste cayó desmayado mientras conducía y él tuvo que tomar el volante. "Si llego a tener un arma, les hubiera matado a ellos y a su familia por lo que le hicieron. Es lo lógico", sentenció.
El primero de los vigilantes, M. A. S., declaró que se encontraba muy cerca del bar asaltado cuando llegó el aviso de alarma y que avisó a su compañero al comprobar que la alerta no era falsa. "Uno llevaba una maza en la mano e hizo ademán como de ir a golpearme", relató. Según manifestó, a pesar de que llevaba el arma desenfundada y que les dio varias veces el alto, ambos hicieron caso omiso y salieron a toda velocidad en el coche, tirándole espuma de un extintor al pasar junto a él. "Fue una reacción inesperada y me quedé aturdido. Al recuperarme, vi que mi compañero les había interceptado con su coche", explicó. Al ver inutilizado su vehículo, fue cuando los dos hermanos salieron enfrentándose a los vigilantes para llevarse uno de sus todoterrenos. En este momento, este vigilante estaba hablando por la emisora para comprobar si la Policía estaba de camino. El todoterreno con los dos hermanos chocó contra varios vehículos y volcó. El agente dijo que hizo tres disparos en el incidente, todos al aire.
Del arma del segundo vigilante, el que se enfrentó al ladrón que acabó fallecido, salieron hasta cinco balas. El guarda, de iniciales M. N. L., aseguró que sus disparos fueron intimidatorios pero que la pistola pudo dispararse mientras force?jeaba con el fugitivo, que había intentado atacarle con un destornillador. Cuando la fiscal le preguntó por una declaración anterior, en la que el acusado reconoció haber disparado al ladrón al hombro mientras huía, éste se limitó a decir que no lo recordaba.
A pesar de que hubo un despliegue de seguridad en la Audiencia, la vista se desarrolló sin incidentes. El juicio seguirá hoy.
http://www.diarioinformacion.com/alicante/2011/02/08/vigilantes-acusados-matar-ladron-alega-arma-disparo-forcejear/1092786.html
Amenaza con un cuchillo a otro ciudadano y a una vigilante de seguridad en San Sebastián
Un hombre de 46 años ha sido detenido en la mañana de este domingo acusado de un presunto delito de amenazas con arma blanca, tras amenazar con un cuchillo a otro ciudadano y a una vigilante de seguridad, según ha informado el departamento de Interior en un comunicado.
7 de febrero de 2011
BILBAO, 7 (EUROPA PRESS)
Un hombre de 46 años ha sido detenido en la mañana de este domingo acusado de un presunto delito de amenazas con arma blanca, tras amenazar con un cuchillo a otro ciudadano y a una vigilante de seguridad, según ha informado el departamento de Interior en un comunicado.
Poco antes de las once de la mañana de este domingo fue solicitada presencia policial en la estación de Eusko Trenbideak ubicada en la Plaza Easo, porque según indicaron un individuo estaba amenazando con un cuchillo e intentando agredir a otro ciudadano.
Una patrulla de seguridad ciudadana acudió de inmediato al lugar y contactó allí con una vigilante de seguridad, que confirmó a los agentes que un varón que permanecía en dicha estación había estado amenazando de muerte instantes antes a otro, al tiempo que esgrimía un cuchillo.
Según relató, al tratar de mediar ella en el altercado el sospechoso la había amenazado también haciendo ademán de clavarle el arma que portaba.
Ante esta situación y tras recabar la necesaria información los ertzainas procedieron a la identificación del autor de los hechos, un varón de 46 años de edad, y a su posterior detención acusado de un delito de amenazas con arma blanca.
El arrestado fue después trasladado a dependencias de la Ertzaintza en la ciudad con el fin de realizar las pertinentes diligencias, previas a su puesta a disposición judicial.
http://www.que.es/bilbao/201102071024-amenaza-cuchillo-otro-ciudadano-vigilante-epi.html
Una empresa ofrece un servicio de vigilancia contra los robos en invernaderos
Ha sido creada por un agricultor víctima de sustracciones que pasó "muchas noches guardando la finca por miedo"
Redacción / Almería | Actualizado 06.02.2011 - 01:00
Las bandas de un invernadero dañadas por los autores de un robo en una finca.
Un agricultor de El Ejido ha decidido crear una empresa dedicada a la vigilancia privada especializada en el ámbito rural con el objetivo de prevenir los robos en las explotaciones agrícolas que se dan en la zona del Poniente almeriense, una iniciativa que ha sido trasladada a las organizaciones agrarias Coag y Asaja y puesta en conocimiento del Ayuntamiento de El Ejido a través de su concejal de Agricultura, Jorge Viseras.
El gerente de la empresa Lomaylu, Manuel López, ha indicado que la idea de crear esta compañía proviene de su propia experiencia, dado que él mismo ha llegado a sufrir hasta 18 robos de distinto tipo en su explotación agraria y ganadera en menos de un año. "He pasado muchas noches guardando la finca, pero es algo muy peligroso", asegura López.
De esta forma, el emprendedor, que gesta este proyecto "pionero" desde hace más de un año, ha comenzado ahora una campaña de información entre los agricultores del Poniente a través de agentes comerciales para conocer la demanda del sector, así como las particularidades de cada terreno con la intención de planificar los sectores a defender de posibles ladrones. El objetivo de López es formar patrullas de vigilantes de seguridad privada que durante las noches del año velen sobre las superficies de cultivo con vehículos, de forma que no se exceda en más de 25 minutos el tiempo de pasar por el mismo punto en cada una de las rondas del conjunto asignado a cada vigilante. En caso de que se observara un problema, alertarían a la Guardia Civil.
"Depende de cada lugar y de las condiciones del terreno el asignar a cada uno de los vigilantes una zona determinada", explica el agricultor, quien prevé una división del servicio por hectáreas, de forma que cada empleado pueda vigilar un conjunto determinado de cultivos según las propiedades del área. Según sus cálculos, para las 12.500 hectáreas de El Ejido se necesitarían unos 62 vigilantes.
López apunta que el precio del servicio dependerá de las condiciones de la finca, si bien estima que el precio medio de esta prestación que anuncia bajo el título ’Agricultor, duerme tranquilo, tu finca vigilada los 365 días del año’ pueda estar en unos 220 euros por hectárea al año. El empresario advierte que aunque el servicio se ofrecerá a todos los municipios del Poniente como Vícar, La Mojonera, El Ejido, Dalías o Berja, entre otros. "El área que está entre San Agustín y Almerimar es una zona más peligrosa".
http://www.elalmeria.es/article/almeria/897882/una/empresa/ofrece/servicio/vigilancia/contra/los/robos/invernaderos.html
SUCESO | Esta madrugada
Dos mujeres intentan robar un ordenador y agreden a un vigilante en Barakaldo
Europa Press | Bilbao
Dos mujeres de 24 y 26 años de edad han sido detenidas en la madrugada de este sábado por un delito de robo con violencia, puesto que agredieron a un de vigilante de seguridad de un centro comercial tras apoderase de un ordenador.
Según ha informado el Departamento de Interior en un comunicado, hacia las dos de la madrugada una patrulla de la Ertzaintza se ha personado en una superficie comercial ubicada en Barakaldo tras ser solicitada su presencia por parte del servicio de seguridad.
Los agentes han comprobado que uno de los vigilantes presentaba diversas lesiones en la cara y contusiones por el cuerpo y dos mujeres se encontraban allí retenidas.
Según la información recopilada, uno de los miembros de la seguridad había sorprendido a las dos mujeres abandonando la oficina de control de la zona del aparcamiento, ocultando seguidamente un objeto en una caja. El citado vigilante se ha dirigido hacia ellas para preguntarles por los motivos de su presencia en dicha oficina cuando, al parecer, han comenzado a agredirle.
Tras solicitar ayuda, las dos implicadas habían sido retenidas hasta la llegada de la dotación policial. Los ertzainas han podido constatar que el objeto escondido en la citada caja era un ordenador portátil, que habían sustraído en el interior de la oficina. Ambas mujeres han sido detenidas, mientras que el vigilante herido ha precisado de su traslado en ambulancia a un centro sanitario para ser atendido.
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/05/paisvasco/1296902506.html